la voz del sureste, auténtica expresión de la provincia..: Es un país tropical Es un país tropical ================================================================================ Administrador on Publicado el: 01/03/2010 a las 09:58 pm México busca un TLC con Brasil, motivado por un acuerdo político entre Calderón y Lula. Es innegable que México debe comerciar más y diversificar el destino de las exportaciones. Este fin es enteramente loable y justifica el deseo de extender lazos con una economía grande. Pero, ¿comerciaremos más con Brasil si firmamos un TLC? La respuesta es no. Pensar que cambiaremos sus políticas de proteccionismo no-arancelario es una idea pueril. Ellos son más proteccionistas que nosotros. Exportan 13.7% de su PIB, mientras nosotros el 32.5%. Importan 12% de su PIB y nosotros el 34.35%. Exportan mil 796 dólares por trabajador, y nosotros 6 mil 388. En valor, exportamos 3.5 veces más. Millôr Fernandes, ideólogo brasileño, decía que cuando una ideología es vieja, muere en Brasil. Lo mismo pasa en México. Firmar tratados comerciales es una idea vieja y moribunda. Necesitamos un comercio multilateral fluido; una apertura hacia la OMC, no sólo hacia Brasil. Y es que Brasil hizo poco para gozar de su éxito. Estaban sentados encima de materias primas que de pronto valieron mucho. La economía brasileña en 2005 era 4 veces mayor a su tamaño en 1970; la mexicana creció 3.56 en el mismo lapso. Las diferencias surgen de la crisis energética brasileña de los 70, que detonó reformas, lo cual explica las nuevas reservas brasileñas y el éxito de Petrobras. Un modelo de biocombustibles sensato, con un balance de ganancia energética de 8 a 1, la apuesta a industrias pesadas y aeronáutica y las reformas políticas y macroeconómicas son responsables en buena medida de su crecimiento. Pero como en México, también tienen pobres, su modelo se centra en un estado omnipresente, la educación es de ínfima calidad, y pocos gozan el “milagro brasileño”. El índice de Gini, que mide la concentración de la riqueza, es de 56.7% en Brasil y 50.9% en México y el porcentaje de personas en pobreza extrema de Brasil es casi el triple del mexicano. La economía informal representa 39.8% del PIB oficial, mientras que en México el 30.1%. Firmar el TLC no eliminará la distancia que tenemos, que encarece la logística en los bienes de bajo valor agregado. Si no comerciamos más con Brasil es porque está muy lejos y porque a los brasileños les obsesiona su mercado interno. Otro obstáculo es que nuestra estructura comercial no ha terminado de cuajar. Un ejemplo: el azúcar. Traer azúcar brasileño a México sería un catalizador importante para dinamizar un sector proteccionista que tiene precios más altos que el mercado internacional. Pero, nuestro proteccionismo azucarero está amarrado en el TLCAN. En el momento en que firmamos el tratado, aceptamos una unión aduanera en materia de edulcorantes con EU, y renunciamos a traer azúcar de países eficientes en ese rubro. Para relacionarnos mejor con Brasil, debemos pensar qué queremos de ellos. Si son materias primas baratas, reduzcamos el arancel de sus materias primas que necesite nuestra planta manufacturera. Ya el arancel a la nación más favorecida bajo las reglas de la OMC es bastante bajo. Si queremos energéticos, compremos etanol y petróleo. Es más, modifiquemos el régimen de Pemex y CFE para que cualquiera pueda comprar energéticos en Brasil y venderlos aquí. Eso sería útil, sobre todo si resulta en mayor disponibilidad y mejores precios. También podemos firmar tratados de inversión recíprocos. Según el Banco Central de Brasil, en 2009 ese país recibió inversiones mexicanas por 167 millones de dólares. Las prácticas anticompetitivas de ese país han implicado que quien quiere hacer negocios allá, debe invertir, para gozar estatus de empresa brasileña y poder recibir beneficios. Nuestras inversiones en Brasil deberían tener una contrapartida similar en México. De acuerdo al reporte de inversión extranjera directa de la Secretaría de Economía, en 2009 los brasileños invirtieron 107.5 millones de dólares en el país; es decir, invertimos en ellos 55% más de lo que ellos invierten en nosotros. En este sentido, el relanzamiento que hizo el gobierno mexicano del proyecto de tratado como algo más general, es algo positivo. ¿Dónde está el potencial de exportaciones de México hacia Brasil? Muchas manufacturas Brasil las importa de China e India, como circuitos integrados, cables y otras cosas de mayor valor agregado, pero no somos la opción más barata. México debe, simultáneamente, buscar nuevos mercados y recuperar competitividad. Para ello, traigamos energía barata; reformemos nuestros mercados laborales; y desenredemos las ataduras que mantienen a nuestras cadenas de proveeduría en los países con los que tenemos tratados. Con esto, lancémonos a conquistar mercados. No por firmar nuevos acuerdos lo lograremos.