Editorial
Los seguidores de Napoleón Gómez Urrutia, afirman haber sido agredidos y ante ello surgen voces de legisladores de oposición -para no variar- que señalan como responsable de los hechos al presidente Felipe Calderón, cuando ése es un pleito obrero-patronal, en donde no se descarta la mano de la corrupción y la confabulación político-empresarial.
La situación sindical en México y en el mundo está muy alterada y sólo falta que alguien prenda la mecha con cualquier motivo para generar la anarquía. Aunque en México es sui generis, pues en medio de esto aparece una singular violencia delincuencial, que tiene bastante presencia en Sonora.
Sin duda que habrá responsables de esta situación, sobre todo cuando el encargado de la política laboral se ha tornado como vocero de Grupo México, cuando sus obligaciones están enmarcadas en la Ley y la lógica es que no tome acciones parciales.
Por eso se apunta: hay ahora sí que “mucho billete”, como dicen los mineros.
Hoy varios legisladores se han dirigido al secretario de Gobernación, Francisco Blake, a fin de solicitarle garantías para los mineros en huelga, sobre todo en estos días en que se habrá de celebrar el Bicentenario de la Independencia.
El asunto surge en el momento menos indicado y sin duda que se deberán tomar cartas sobre el asunto de manera inmediata y dejar para después las distracciones y los caprichos que a nada conducen y que sólo afectan al gobierno del presidente Calderón.
Habrá que esperar que no se rompa la paz laboral y no se caiga en la anarquía, pues eso a nadie beneficia. Se dijo que el secretario de Trabajo, Javier Lozano, tiene aspiraciones presidenciales, y ha dejado pasar el tiempo sin atender el derecho que corresponde a los trabajadores en huelga. La crisis que se ha generado puede ser motivo para que el PRI solicite juicio político y el despido del funcionario. De por sí, el funcionario ya no es reconocido por varias organizaciones sindicales.


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