la voz del sureste, auténtica expresión de la provincia..: Editorial Editorial ================================================================================ Administrador on Publicado el: 08/09/2010 a las 05:04 am Los que esperaban que por estos días la figura de Enrique Peña Nieto se encumbrara con motivo de su quinto informe de gobierno -y posiblemente el último si sale candidato a la presidencia por el PRI- se desilusionaron. La noticia de la matanza en Tamaulipas sigue robando cámara a la política y, desde luego, a los políticos y pareciera que al menos para los medios es más rentable el morbo que los hechos de la clase política. En lo que se consideraba como el banderazo de salida del gobernador de Edomex, no fue así, y no pocos fueron los que midieron ese aspecto político pues al informe de referencia llegó incluso otro de los presidenciables, aunque por otras siglas: Marcelo Ebrard Casaubom, al que sentaron en primera fila. En el colmo, el mexiquese dijo en una parte de su informe que consideraba autoritario “caer en la tentación de usar a las instituciones públicas para fines particulares o partidistas”, en una clara alusión a lo que algunos señalan sucedió en el pasado proceso electoral celebrado en doce entidades del país para elegir a nuevos gobernadores, mientras todos veían cómo le sangraban los labios. Y es que es público en todo el país como se ha desempeñado el aparato a su favor, que no es pagado por la bolsa de sus seguidores. Con todo y eso se insiste: no logró la cobertura, la atención deseada. Los hechos de sangre que están a la orden del día, le robaron cámara, y en las cámaras de la federación sencillamente no hubo resonancia. Y menos por parte de los invitados, en especial los gobernadores asistentes, quienes no emitieron comentarios en torno a la figura de Peña. Así que lo que se consideraba el banderazo de salida se quedó apenas en un calentamiento más, muy costoso, eso sí, para el pueblo mexiquense, mientras amplias zonas colindantes con la Ciudad de México padecen los estragos de las lluvias. Pero así son algunos políticos en su megalomanía, y en la vieja costumbre de sentirse los idóneos para determinado cargo y en ello no dudan en destacar su imagen, al costo que sea. Lo sorprendente es que se siga dando, que no existan candados que impidan esa situación y que, como vimos en otro personaje como Fidel Herrera, cuando también tenía aspiraciones a la candidatura a la presidencia, hacen uso discrecional del dinero público.