la voz del sureste, auténtica expresión de la provincia..: Editorial Editorial ================================================================================ Administrador on Publicado el: 28/02/2010 a las 09:12 pm A meses de asumir el cargo, Calderón pasaba un muy buen momento con niveles de aprobación del 68%. Casi tres años después, sólo el 41% de la población aprueba su desempeño. El “diferencial de aprobación (41%) vs reprobación (36%)” del presidente es ahora de sólo de 5 puntos, cifra 43 puntos menor que en sus mejores momentos, cuando tenía un diferencial positivo de 48 puntos. Este dato no sorprende dado que 68% de los encuestados opina que las cosas han empeorado en México en el último año. Hace unos meses sorprendía que la popularidad de Calderón no cayera igual que la percepción de la economía, pero hoy es claro que la recesión tuvo un efecto rezagado en la aprobación presidencial. Hoy la economía nacional ha comenzado a recuperarse y queda por ver si la aprobación del ejecutivo se recupera. A esta altura de sus mandatos, Fox y Zedillo tenían niveles de aprobación de de 50%: la evaluación de Zedillo iba en ascenso, la de Fox se estancó. Con todo, la popularidad de Zedillo no bastó para que el PRI mantuviera la presidencia, la mediocridad de Fox alcanzó para que el PAN retuviera Los Pinos. De hecho, la experiencia sugiere que para cualquier partido resulta difícil mantener el poder tras una recesión. Más allá de la imagen de Calderón, preocupa la percepción de otros temas. El 56% de los encuestados cree que la situación política actual es inestable o muy inestable, 7 de cada 10 están insatisfechos con la democracia y más de la mitad creen que hace falta “alguien que imponga orden y resuelva los problemas” sin importar lo que diga el Congreso. Estas inclinaciones autoritarias quizá no sean accidentales si se considera que el presidente ha hecho de la “guerra contra el crimen y el narcotráfico” uno de los temas medulares de su estrategia discursiva y de imagen. Para la opinión pública es difícil evaluar objetivamente el éxito o fracaso de esa guerra pero una cosa parece cierta: anclar la imagen del presidente en un tema que implica cada vez más pérdidas humanas e inseguridad puede revertirse. El “premio al esfuerzo de guerra” observado difícilmente durará más. Esta lógica explicaría el enojo del presidente con los medios por dar espacio precisamente al tema que él decidió usar como punta de lanza durante tres años. En su defensa, los voceros de Calderón dirán que la oposición ha bloqueado su agenda en el Congreso y que se ha hecho todo lo posible dadas las circunstancias. ¿Pero de verdad no puede hacer más Calderón? La misma encuesta ofrece algunas pistas: entre las principales “fallas de la democracia” se encuentran los abusos de poder y la corrupción -problemas que pueden combatirse sin pedirle permiso al PRI. Otros temas fueron anunciados en su tercer Informe de Gobierno -el marasmo educativo o combatir oligopolios- sin que lo siguieran acciones. Por último, los conflictos entre el presidente y miembros prominentes de su gabinete, así como la estrategia de alianzas rumbo a las elecciones locales son también señales de alerta. Percepciones y resultados magros ponen en evidencia a un presidente cuya capacidad de gestión y negociación se ha erosionado más rápido de lo que muchos imaginaban.